El movimiento antinuclear no cree que Portugal vaya a inspeccionar el ATI de Almaraz en profundidad, como merece la salud de los ciudadanos de ambos países.

Hay muchas alegaciones al ATI de Almaraz y muchas prisas por parte de las eléctricas y del gobierno “amigo” por ampliar la vida de la central de Almaraz. Estas prisas llevaron a obviar que Portugal tiene derecho a ser informado y consultado en este tipo de obras, máxime cuando existen muchos informes que desaconsejan este negocio de riesgo:

La Sección de Radiología Ambiental señala carencias en la información aportada sobre ciertas cuestiones radiológicas: detalle de los vehículos que realizarán la transferencia desde el ATI al ATC; documentación radiológica adicional que permita la valoración y definición e idoneidad de las distintas Zonas de radiación establecidas y la definición de los vallados; datos radiológicos preoperacionales. Considera que no se puede valorar ni definir si son o no correctas las barreras de protección radiológica y física previstas. Señala, también, la carencia de información radiométrica en el Programa de Vigilancia Radiológica Ambiental.

Asimismo, cuestiona la necesidad del proyecto, ya que considera que con la capacidad de almacenamiento actual, la Unidad I superaría en tres años la duración de la Autorización de Explotación vigente.

Además, considera que el Estudio Geotécnico carece de la necesaria validación del Instituto Geológico y Minero para la plataforma sísmica, respecto del análisis de la respuesta dinámica del terreno y la información del sustrato más próximo a las plataformas de almacenamiento, dado que la Losa de Almacenamiento se encuentra en la proximidad de del embalse de refrigeración y ZEPA, Embalse de Arrocampo.

La Dirección General de Medio Ambiente, de la Junta de Extremadura, concluye que el proyecto no puede considerarse ambientalmente viable atendiendo a algunas cuestiones no resueltas, con la información disponible: desconocimiento del estado del lugar dónde pretende depositarse los sobrantes de tierra (Cerro Matraca); medidas compensatorias a la afección del arbolado; integración paisajística insuficiente; oscilaciones estacionales del nivel freático; afección al sistema hidrológico por contaminación; impacto de la línea eléctrica sobre la avifauna; posibles afecciones a la fauna por la temperatura de los contenedores; insuficiente detalle del Plan de Vigilancia.

La Dirección General de Industria, Energía y Minas, de la Junta de Extremadura, manifiesta que no queda demostrado que las capacidades de las piscinas actuales de los dos reactores sean insuficientes para almacenar los elementos del combustible gastado, hasta la fecha de finalización del permiso de explotación de la misma, por lo que juzga innecesaria la ejecución del proyecto.

ADENEX considera no justificado el proyecto, y opina que con él se trata de alargar la vida de la CN más allá de los 40 años. También muestra su preocupación por la posible contaminación radiológica y considera que habría que informar a Portugal. Hace referencia a la proximidad de la ZEPA y el Parque Nacional de Monfragüe.

Ecologistas en Acción Extremadura hace referencia a los importantes valores ambientales de la zona, y el riesgo que supone para la población, y el daño económico y al desarrollo sostenible que puede producirse en la región. En ese sentido, durante la información pública del proyecto se han recibido 328 alegaciones de particulares. El promotor contesta a las alegaciones formuladas durante el periodo de información pública. Las consideraciones ambientales resultantes se incorporan a los siguientes epígrafes de esta

Greenpeace publicó un nuevo informe sobre la seguridad de las centrales nucleares en toda Europa en el que analiza de forma pormenorizada los planes de acción nacionales a través del ejemplo de diez plantas, una de ellas en España: la central nuclear de Almaraz (Cáceres). El documento se basa en la serie de “pruebas de resistencia nuclear” que se establecieron a raíz del desastre nuclear de Fukushima (Japón) en marzo de 2011, y que Greenpeace ha evaluado sistemáticamente .

La central de Almaraz suspende el test de resistencia nuclear en la evaluación encargada por la organización ecologista a la experta independiente Oda Becker en ocho puntos destacados:

  • sin válvulas de seguridad para prevenir una explosión de hidrógeno, como tampoco las tenía Fukushima, y su instalación no está prevista hasta finales de 2016;
  • sin medidas eficaces de gestión de accidentes para asegurar la integridad de la contención de la radiactividad durante un accidente grave en ninguna de las dos unidades de la central;
  • sin evaluación de los riesgos naturales;
  • el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) no se toma en serio el riesgo sísmico (ha tardado casi 5 años en comenzar la evaluación sísmica que le exigió la UE);
  • inexistentes sistemas de ventilación con filtro;
  • la implementación de un sumidero final de calor alternativo ni siquiera está previsto
  • las debilidades de diseño continúan, ya que el edificio del reactor y el de la piscina de combustible gastado no tienen ninguna protección especial y por lo tanto son relativamente vulnerables frente a eventos externos
  • se ignora el hecho de que la energía térmica de ambas unidades se ha incrementado y esto acelera los procesos de envejecimiento, un tema cada vez más relevante en una central que en su cuarta década de vida operativa.

“Las unidades de la central nuclear de Almaraz, en el estado actual, no son seguras y no se debería permitir que se mantuvieran operando”, ha declarado Raquel Montón, responsable de la campaña nuclear de Greenpeace. “No puede ser que la central suspenda en ocho puntos tan relevantes como la contención de la radiactividad y que lo haga más de cuatro años después del desastre de Fukushima.

Y es solo un ejemplo de las carencias de todas las plantas nucleares españolas”. Parece que se toma a España como un lugar sin riesgo sísmico, sin embargo, el terremoto de 1755 se sintió en toda España. El rey Fernando VI ordenó un recuento de daños por todo el territorio, que resultó abrumador. En realidad, los efectos siguen presentes hoy en día. Muchos edificios, sobre todo en el oeste peninsular, se vieron afectados. La catedral de Baeza (Jaén), sufrió gravísimos desperfectos. Resultaron dañados los tejados de las catedrales de Salamanca y de Segovia. La Giralda y la Torre del Oro sufrieron roturas en sus capiteles y remates. La catedral de Plasencia (Cáceres), perdió aquel día sus vidrieras de colores. Hoy, esa joya del gótico tardío luce vulgares vidrios claros sin que muchos sepan el motivo de ello. Y muy cerca de esa ciudad cacereña se encuentra Coria, donde el terremoto de Lisboa causó un efecto extraordinario: el río Alagón se movió de su curso habitual. Hoy, sigue en pie el viejo puente, que sobrevuela un cauce que lleva seco tres siglos.

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Puente sobre el cauce anterior al terremoto

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Grieta en la catedrla de Coria tras el terremoto de Lisboa de 1775

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Grieta en la catedral de Coria tras el terremoto de Lisboa de 1775

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Efectos del terremoto de Lisboa en la Catedral de Salamanca

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Efectos el terremoto de Lisboa de 1775 en la Torre del Oro de Sevilla

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Para el Movimiento Ibérico Antinuclear, que aglutina a un montón de organizaciones portuguesas y españolas, incluida la nuestra, la ausencia de prensa y de observadores independientes convierten la visita de las delegaciones portuguesa y comunitaria en una simple cortesía, que evitará una inspección de la central nuclear en profundidad. El Movimiento Ibérico Antinuclear (MIA) demanda un proceso transparente que cuente con todas las partes. El MIA solicitó la presencia en la visita tanto de esta plataforma como de los medios de comunicación. La propuesta fue vetada.

La renuncia del Gobierno portugués ante la Comisión Europea a continuar con la queja frente a España por el cumplimiento de las leyes internacionales se cierra con una serie de visitas de delegaciones políticas portuguesas y comunitarias a la central de Almaraz. Estas citas pueden convertirse en un mero trámite que no frenará la construcción del Almacén Temporal Individualizado (ATI). La instalación es la pieza clave para permitir el alargamiento el funcionamiento de Almaraz más allá del fin de su permiso de explotación y de los 40 años de diseño.

El proceso de autorización del ATI viola tres protocolos internacionales y tres directivas comunitarias, es decir, este proceso se ha realizado sin las necesarias garantías legales. La prisa por disponer de una instalación que permite prolongar el funcionamiento de Almaraz ha hecho que el Gobierno facilite y acelere el proceso para la obtención de los permisos de la central, obviando la adecuada atención a la legalidad internacional, en un aparente apoyo del Gobierno del Partido Popular a los beneficios de la industria nuclear. El Gobierno portugués ha cedido ante las presiones y ha aceptado retirar la queja europea a cambio de esta serie de visitas que distan ostensiblemente de ser inspecciones en profundidad. Unas reuniones que parecen se van a convertir en un mero trámite. Mientras no se incluya en el proceso a otros observadores mas críticos e independientes, paso esencial para garantizar un mínimo de transparencia en un proceso que afecta a toda la ciudadanía española y portuguesa, será un altavoz únicamente del sector nuclear.

Resolución de 7 de noviembre de 2016, de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente, por la que se formula declaración de impacto ambiental del proyecto Almacén temporal individualizado de la central nuclear de Almaraz, término municipal de Almaraz (Cáceres).

Resolución de 14 de diciembre de 2016, de la Dirección General de Política Energética y Minas, por la que se autoriza la ejecución y montaje de la modificación de diseño correspondiente al Almacén Temporal Individualizado de la Central Nuclear Almaraz, Unidades I y II.

La visita a Almaraz de la delegación portuguesa y comunitaria es un mero trámite

El tsunami que arrasó Lisboa en 1755 también dejó miles de muertos en España

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